“Chernobyl”: un relato desgarrador sobre el desastre nuclear que superó la realidad – 19/05/2019

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“En la mitad de la noche oí un ruido. Gritos. Miré por la ventana. Él me vio: ‘Cierra las ventanillas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Volveré pronto’. No vi la explosión. Solo las llamas. Todo parecía iluminado. El cielo entero… Unas llamas altas. Y hollín. Un calor horroroso. Y él seguía sin regresar…”.  El fragmento forma parte del libro Voces de Chernóbil, de la escritora y periodista bielorrusa Svetlana Alexiévich, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2015. Ese párrafo, con la voz de la esposa de un bombero, condensa la magnitud y los detalles de entrecasa de la explosión de la Central Eléctrica Atómica de Chernobyl el 26 de abril de 1986. Y muestra también el desconocimiento de su real impacto.

La miniserie de ficción Chernobyl, una coproducción entre HBO y la británica Sky, cuenta a lo largo de cinco horas uno de los desastres nucleares más graves del siglo XX, que afectó a Bielorrusia, Rusia, Ucrania, Escandinavia y el oeste de Europa. Para hacerlo, elige dos ejes sobre los cuales centra sus narraciones: la lucha épica -y luego silenciada- de bomberos y colaboradores, con un destino de muerte marcado por trabajar en la zona. Y los intentos de las autoridades y burócratas de la antigua URSS por ocultar la dimensión del desastre.

Los episodios se centran en el científico nuclear soviético Valere Legasov (Jared Harris), el viceprimer ministro de la Unión Soviética Boris Shcherbin (Stellan Skarsgård) y el físico nuclear soviético Ulana Khomyuk (Emily Watson). Los dos primeros son personajes históricos y, el tercero, es fruto de la imaginación del creador Craig Mazin.

Desde la primera toma, la serie muestra lo sombrío de la atmósfera soviética. Lo hace con una dirección de arte magnífica, que recrea con impresionantes detalles la URSS, desde los teléfonos y la ropa, hasta los cortes de pelo y las icónicas ambulancias RAF-2203. En Chernobyl, todo es crudo. El director Johan Renck (Breaking Bad) muestra sin pruritos a gente vomitando o con caras transformadas en una masa uniforme, a raíz de la radiación. También es capaz de detenerse en una toma llena de poesía sobre las partículas de aire que caen en una noche helada, aunque ese polvo esté cargado de muerte.

La serie se desarrolla en cinco capítulos de un intensidad atrapante.

La serie se desarrolla en cinco capítulos de un intensidad atrapante.

Además de esa verdad que se exhibe sin concesiones, la serie está brillantemente estructurada y anclada en actuaciones sobresalientes. Jared Harris compone con maestría y verdad al primer físico que se da cuenta de la verdadera magnitud del desastre. Y los episodios van trazando otras historias paralelas interesantes, pero que en ningún momento compiten con la idea central de contar el horror de lo ocurrido en Ucrania, el drama -y el orgullo- de la comunidad y lo peor de un régimen soviético arrogante y descorazonado.

Aunque pasaron 33 años del desastre, sus secuelas todavía siguen presentes. Y nadie sabe dar una respuesta al interrogante de cuánto tiempo durará Chernobyl. Aunque no se alimenta de la tragedia, la serie es un relato desgarrador de esa realidad, que sigue ocurriendo y aterrando a todos.

FICHA

Calificación: Muy buena.

Género: Drama histórico Protagonistas: Jared Harris, Stellan Skarsgård y Jessie Buckley Creador: Craig Mazin. 

Emisión: Viernes, a las 21, por HBO. Disponible en Flow y HBO Go.

Duración: Cinco episodios de una hora.

¿Por qué sí? Se detallan el desastre de Chernobyl y las miserias políticas al intentar encubrir el verdadero impacto del accidente.

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