Bienvenido al ‘Keanuverso’. La redacción de SensaCine elige sus películas favoritas de Keanu Reeves: ‘Matrix’, ‘Speed’, ‘John Wick’… – Noticias de cine

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A nosotros también nos fascina el actor de ‘Quizás para siempre’ y por ello hemos elegido los títulos de su filmografía que todavía hoy nos siguen conquistado.

Keanu Reeves es una de las sensaciones del momento. Eso no hay quien lo dude. El estreno de la tercera parte de la saga John Wick, su divertido cameo en la película Quizás para siempre, su presencia en el E3 durante el evento de Xbox y su cameo en Toy Story 4 como Duke Caboom han hecho que su popularidad suba como la espuma en la Red. Tan es así que hay cuentas en redes sociales dedicadas en exclusiva a poner la misma escena de la cinta de Netflix una y otra vez con distintas canciones

Semejante fascinación ha llegado hasta la redacción de SensaCine, donde hemos decidido recopilar una lista con nuestras películas favoritas de su filmografía -ni confirmamos ni despentimos que hayamos mantenido discusiones al respecto con la aparición de Reeves en el E3 de fondo.

‘Speed’ (1994)

Cuando pienso en Keanu Reeves se me viene inmediatamente a la cabeza Speed, la película dirigida por Jan de Bont (Twister) que el actor protagonizó junto a Sandra Bullock (Un sueño posible, Gravity) en 1994. OMG. 25 años han pasado. Podría decir que, además de la cinta que relaciono inmediatamente con Keanu Reeves, es uno de mis ‘thriller’ de acción favoritos. Quizá tenga algo que ver que mi profesora de inglés de entonces nos la pusiera una y otra vez –junto a otras dos películas que no vienen al caso-, pero básicamente es porque Speed, sin necesidad de moverse de su [prácticamente] único escenario -un asfixiante autobús que lleva una bomba que explotará si circula por debajo de una velocidad determinada-, consigue mantenernos sin aliento casi desde el primer al último minuto y no se puede negar que logra su objetivo de mantener la tensión en su máximo exponente. Otra cosa que recuerdo con especial cariño de Speed es que nos presentaba toda una colección de dispares personajes, los pasajeros del autobús, que, cada uno a su manera, aportaban mucho ambientillo al autobús en cuestión. Que todo no iba a ser ver a Sandra Bullock y Keanu Reeves con cara de susto. Cuando el protagonista de este artículo se metió en la piel de Jack Traven todavía no sabíamos quién era Neo, pero ya entonces parecía tener por delante una prometedora carrera en Hollywood. La película se llevó dos Oscar en las categorías técnicas de los galardones, fue muy bien en taquilla y hasta fue objeto de una secuela. Puede que no sea la típica película que encontrarás en los tops de los más cinéfilos, pero, si no la has visto, te recomiendo que te prepares un buen bol de palomitas y disfrutes de un par de horas de intensidad. Pasarás un buen rato.

Alicia P. Ferreirós

‘Le llaman Bodhi’ (1991)

Le llaman Bodhi fue una de las primeras películas que vi en formato doméstico, cuando yo sólo era un niño, a comienzos de los noventa. Por aquel entonces, las películas tardaban mucho más que hoy en día en llegar a las estanterías de nuestros añorados videoclubs. Todos los niños de aquella época queríamos practicar surf como esa banda de ladrones liderada por Patrick Swayze, en la que se infiltra un agente del FBI (encarnado por nuestro querido Keanu), que, ocultos bajo máscaras de presidentes estadounidenses, causan el terror en los grandes bancos de California. Mención aparte, merece duelo interpretativo de rostros impertérritos de la dupla protagonista. Con un final que recuerdo me marcó bastante y la potente dirección de una, por aquel entonces, primeriza Kathryn Bigelow (la ganadora del Oscar sólo contaba con cuatro trabajos a sus espaldas) es un thriller que merece la pena ser revisado. Una lástima que Hollywood metiese sus zarpas una vez más en nuestra nostalgia y se sacase de la manga un ‘remake’ tan lastimoso como esa Point Break (Sin límites) estrenada en 2016. 

Tomás Andrés

‘John Wick (Un buen día para matar)’ (2014)

“La peli va de un tío al que matan al perro y le roban el coche, ¿vale? Entonces se pilla un cabreo y va a matarlos a todos”. No recuerdo quién me lo dijo, pero esa fue la primera toma de contacto que tuve con John Wick (Un buen día para matar). “Menuda bazofia”, pensé. Y dejé de interesarme por el tema. Pasó el tiempo y un domingo cualquiera, buscando qué ver en Netflix para quitarme el aburrimiento de encima, ahí estaba. Fue apretar el botón de ‘play’ y pasar, en menos de cinco minutos, de sentir que estaba ante la mayor soberana estupidez de película a intuir que iba a convertirse en una de mis cintas favoritas. Y es que es en ese “matan a su perro y le roban el coche y se pilla un cabreo y va a matarlos a todos” donde reside el gran encanto y la inteligencia de John Wick (Un buen día para matar)Porque es un filme que pide muy poco al espectador, pero que le da mucho a cambio.

Es rápida. Es original. Es divertida. Tiene acción. Qué tiros. Qué peleas. El Hotel Continental es una pasada de sitio. Y el universo de asesinos que crea solo la primera entrega de la saga es más rico que el de algunas grandes franquicias cinematográficas. ¿Lo mejor de todo? Que la cinta, dirigida por David Leitch y Chad Stahelski, ha sido el germen de este nuevo resurgir de Keanu Reeves -y eso que su persona no se le parece en nada al asesino de la gran pantalla. No me cansaré de decirlo: Keanu Reeves es un ser de luz y hay que protegerlo a toda costa. 

Andrea Zamora

‘Cuando menos te lo esperas…’ (2003)

Lo sé, Keanu Reeves es un hombre de acción. Pero también tiene su corazoncito. Ahí está la magia de su encanto. Un día puede acabar con todos los agentes Smith que le echen sin despeinarse y al día siguiente convertirse en el doctor rompecorazones de Cuando menos te lo esperas…. En esta película rompe con varios estereotipos masculinos y es el contrapunto perfecto para el personaje de Jack Nicholson -típico mujeriego que alardea de sus conquistas y solo las valora por el físico-. Cuando menos te lo esperas es uno de los muchos ejemplos de su filmografía donde demuestra que no todos los ‘killers’ del cine tienen que ser Statham o Stallones, ¡se permite tener sentimientos!

Sara Heredia

‘Constantine’ (2005)

Cuando el bueno de Keanu dejó aparcados el abrigo y las gafas de Neo tras Matrix Revolutions (2003), su carrera le puso otra famosa gabardina encima: la del detective de lo oculto John Constantine, creado por Alan Moore y Stephen Bissette para DC Comics y el sello Vertigo. No es ni la mejor adaptación que nos merecíamos de Hellblazer -prefiero la versión que hace de él Matt Ryan en Constantine (2014–2015) y en Legends of Tomorrow– ni el mejor papel de Reeves. Pero el filme de Francis Lawrence (Los juegos del hambre) sigue ocupando un lugar especial en mi corazón. El protagonista de John Wick sigue interesado en el papel, que ahora se beneficiaría de la superación en Hollywood de esa tierra de nadie entre el “PG-13” y la calificación “R”. Como diría el Jean-Luc Picard de Star Trek: La nueva generación: “Make it so”.

Santiago Gimeno

‘Matrix’ (1999)

Recuerdo perfectamente la primera vez que vi Matrix. Tendría unos nueve años y estaba en casa de unos amigos de mis padres, junto a mi hermano y otros chavales de su edad -ocho años mayores que yo-. Cuando Trinity le extrae a Neo el bicho que le han implantado para seguirle decidieron taparme los ojos porque consideraron que era una escena demasiado asquerosa para alguien tan joven. Así, tardé varios años en descubrir de qué me querían proteger y así, ese -casi- primer cara a cara con Keanu Reeves permanece intacto en mi retina, como una de las películas que hicieron que amase el cine. Este título rompió todos los moldes del cine de acción, una historia muy compleja, un mundo real que no es el real, unas esas escenas de pelea ralentizadas, usando unos efectos especiales sorprendentes para la década de los 90. Aunque la trilogía completa es cuestionada por muchos fans, la primera cinta es sin duda una de las mejores del séptimo arte y una en la que todos miramos a Keanu como el ELEGIDO -y muchos aún le vemos así. 

Cristina Vega Garrandés

‘Pactar con el diablo’ (1997)

Si escribes Keanu Reeves en Google, entre las búsquedas más realizadas asociadas a su nombre salen: “Matrix”, “películas” y “edad”. El taciturno actor, que bien podría ejercer como el álter ego de Jordi Hurtado más allá de nuestras fronteras, es un icono. Un icono ochentero, un icono noventero, millennial, y empieza a serlo para la Generación Z, gracias a John Wick y ahora a CyberPunk 2077 y Fortnite. No es fácil quedarse con una película del Keanuverso, pero por descarte elijo Pactar con el Diablo. La película de 1997 llegaba a los cines con altas expectativas y, tal vez por ese hype, que entonces no lo llamábamos así, dejó a más de uno insatisfecho. Sin embargo, a pesar de ser una película larga, Keanu Reeves, Al Pacino y Charlize Theron nos adentra en una espiral de emociones contradictorias, algún giro de guion y sobre todo un debate interno de moralidades. Reeves borda su papel de abogado despiadado sin escrúpulos, con exceso de ego y carencia de humanidad hasta el punto de hacer imposible que empaticemos con él, por muy devotos que seamos del actor fuera de la pantalla. Para mí es un peliculón y tanto Reeves como Pacino lo bordan. ¿Qué más se puede pedir? Después de Pactar con el Diablo llegarían Matrix, algún drama romántico olvidable, y la saga de John Wick, a la carrera del intérprete.

Lourdes de Paredes

‘Toda la verdad’ (2016)

Si hay algo que Keanu Reeves sabe hacer es pasar de una comedia romántica a un ‘thriller’ en un abrir y cerrar de ojos. En Toda la verdad, donde comparte protagonismo junto a Renée Zellweger, vuelve a meterse en la piel de un abogado, desde Pacto con el diablo, y es un papel, que de todos los que ha interpretado, le viene como anillo al dedo. La frialdad de Reeves a la hora de interpretar su personaje y tomar parte en el juicio, junto con la estrecha relación con la madre del acusado (Zellweger), hacen que de una historia tan simple y común -como es el argumento de la película- él consiga sacarle partido.

Ana Lasso

‘La casa del lago’ (2011)

Puede que muchas personas piensen que Keanu Reeves es sinónimo de acción y peleas tipo ‘John Wick’. Lo cierto es que para muchas otras personas es ese chico moreno que aparece en películas románticas y que termina conquistando a la protagonista de una manera u otra. Al nombrar a Reeves, lo primero que se me viene a la cabeza es La casa del lago. Esa película también protagonizada por Sandra Bullock que une dos líneas temporales a través de un buzón y un montón de cartas que simulan el whattsap de hoy en día. Carta al buzón. Banderola arriba. Carta al buzón. Banderola abajo. Y así hasta que descubrimos que la historia de amor de Alex y Kate está condicionada por las leyes del tiempo y las conexiones espacio temporales. “¿Podría ocurrir algo así?”. No lo sabemos, pero ojalá Keanu Reeves dejase una carta en SensaCine hablando de sus aventuras en el 2004.

Georgina Izuzquiza

‘Noviembre dulce’ (2001)

Lo sé. Si te hablan de Keanu Reeves, lo primero que se te debe venir a la mente es Matrix. Lo siento, pero cuando veo o escucho el nombre del protagonista de Jonh Wick, en lo primero que pienso es en Noviembre dulce. El drama en el que comparte protagonismo con la ganadora del Oscar Charlize Theron es mi película favorita del actor. Y de verdad que hay veces que pienso en la razón de que me guste ver una y otra vez este drama en el que el pobre Nelson Moss (Reeves) ve cómo se marcha para siempre Sara Deever (Theron), la mujer que le había hecho volver a creer en el amor, con la que soñaba compartir el resto de sus días. Al final siempre llego a la conclusión de que me gusta porque me parece una historia de amor real, una historia de amor que no termina como nos gustaría, que nos demuestra lo dura que es la vida, y que cuando sabes que el fin está cerca quizá lo último que quieras es hacer sufrir a la persona que más quieres. 

Lorena Vialás

‘Bonus track’

El cameo de Reeves en Quizás para siempre (2019) se ha convertido en uno de los momentos más comentados de las últimas semanas, tras el estreno de la película en Netflix. Haciendo una parodia de sí mismo, conocemos a un Keanu filósofo, derrochador y al que se le va un poco la cabeza con la fama y la espiritualidad. Convertido en el interés amoroso de la protagonista, vivimos junto a él una cena -cuya entrada al restaurante ya es un meme- y una sesión de juegos que acaba con una sonada ruptura -tanto que se rompe un jarrón en la cabeza-. ¡Alabado sea Keanu Reeves!

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