Arenas movedizas – Serie – decine21

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Una serie sueca en la línea de Por trece razones o Élite, pero con algo más de rigor y menos morbo. Arranca con el tiroteo que tiene lugar en un aula de un instituto de Estocolmo, aunque sólo escuchamos los disparos que se producen detrás de una puerta cerrada. Después de esto Maja es detenida y mantenida en prisión incomunicada, y la información se proporciona al espectador de manera deliberadamente confusa, jugando también con el estado mental de conmoción de la protagonista. Cuando al fin habla con su abogado, y se produce el primer interrogatorio, se empiezan a dar los primeros datos acerca de cómo se ha llegado a esa situación, con los necesarios flash-backs. Seguimos entonces el devenir de un grupo de jóvenes de buena posición, a punto de terminar sus estudios y pensando en cuál será su carrera universitaria.

Maja vive con sus padres y su hermana pequeña, y es muy buena estudiante. Inseparable de su amiga Amanda, despierta el interés de Sebastian, hijo único que vive con su padre, un importante hombre de negocios, y que le introduce en el vértigo de una vida lujosa, cuando la invita a pasar las vacaciones en su yate privado. Pero no es oro todo lo que reluce. La relación padre-hijo no es buena, y Sebastian tiene mucha rabia en su interior, lo que se manifiesta también en su desprecio por Samir, un compañero de origen árabe al que le gusta Maja, y en su estilo de vida de excesos, con el recurso inmoderado al alcohol y a las drogas, y su afición a las armas.

Compuesta de seis capítulos, se trata de la adaptación de una novela de Malin Persson Giolito, que muestra la alienación que se produce en unos jóvenes en cuyo futuro los adultos ponen muchas expectativas, pero a los que no educan adecuadamente, convirtiéndolos en unos inmaduros con dificultades para enfrentarse al mundo. Les toca, como señala el título desplazarse sobre arenas movedizas, que se los pueden tragar en cualquier momento, como ya les ha ocurrido a algunos adultos, que sería poco menos que zombies o muertos vivientes.

Está bien realizada por el tándem Per-Olav SørensenLisa Farzaneh, que alternan las escenas primero carcelarias y luego del juicio, con Maja profundamente deprimida, con las de la vida de instituto y el progresivo enrarecimiento de los caracteres de los jóvenes personajes. Éstos y los mayores están bien interpretados por un buen elenco actoral. De todos modos, resulta algo artificial el ocultamiento al espectador de parte de la información que todos los personajes conocen, es decir, quién estaba en el aula, quién ha muerto y quién ha sobrevivido al tiroteo, y por tanto quién va a testificar en el juicio



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